No se puede retar al temible Johnny Ringo con pistola de palo. Te mata con los ojos cerrados. Exactamente eso fue lo que ocurrió entre el Tottenham inglés y un inmenso Real Madrid, que impresionó con su funcionamiento, construyendo un demoledor 4 por 0, que prácticamente lo coloca en semifinales. La pérdida del peligrosísimo Aaron Lennon, lesionado en el entrenamiento previo; la expulsión por dos amarillas de Peter Crouch a los 15 minutos ya con el marcador en contra 0-1; y la inutilización de un jugador tan volátil y decisivo como Gareth Bale, dejaron al Tottenham con pistola de palo frente a un Madrid tan voraz, que realizó 35 disparos enloqueciendo al arquero brasileño Heurelho Gómez. Con un ataque que se multiplicaba, Xabi Alonso dirigiendo el operativo contención y asegurando proyección, y la defensa liberada de presión, el Madrid se fue agigantando hasta cubrir toda la cancha del Bernabéu. “Me dio pena el Tottenham, no pudo hacer nada”, dijo Mourinho, sin arrogancia, y sin exager...
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