El 2 de marzo de 2000, hace ahora algo más de once años, el entonces conselleiro de Política Territorial, José Cuiña , y el teniente de alcalde vigués Carlos Príncipe se sacaban una propagandística foto en la terraza de una vieja fábrica en ruinas frente al puerto de Vigo. Aquel edificio, de la firma Casa Mar, anunciaron, sería demolido para en su lugar construir el Auditorio de Vigo, dotación ansiada por la ciudad. Ayer, once años después y tras complejas gestiones y obras que trajeron de cabeza a políticos de todos los partidos, el presidente de la Xunta y el alcalde de Vigo, Feijóo y Caballero, inauguraron al fin el Auditorio Mar de Vigo, sonoro nombre escogido a medias entre las propuestas de los ciudadanos y un jurado. El propio Feijóo destacó ayer la obra, diseñada por César Portela, como ejemplo de colaboración a lo largo del tiempo de administraciones y partidos de todo tipo. Por participar, en ella también está implicada Novacaixagalicia a través de la concesionaria del com...