Madre ya no quiero estudiar en el gallinero Acababa de aprobar el sexto grado, cuando William Javier Ramírez dijo esas palabras a su progenitora. Era la primera expresión de una inconformidad positiva que acompañaría toda la vida a este ciudadano de las Américas, colonia ubicada al oriente de nuestra capital. No quería estudiar en el gallinero, como llamaba la gente de la colonia a la desvencijada escuela local. Después de varios intentos, su madre logró matricularlo en el Instituto “Manuel Olivares”. “En mi mente de niño, me iba de un colegio público feíto a un colegio público bonito”. Contador por casualidad Inició estudios de contabilidad y aunque no era lo que buscaba, poco a poco le fue “agarrando el gusto”, hasta graduarse de técnico medio a los 17 años de edad. Casi de inmediato consiguió trabajo en una pequeña empresa constructora, en la cual debutó como contador, aprendiendo las interioridades del manejo empresarial. “Cometí mis cuatro o cinco errores, lógicamente estaba empez...
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