El 2 de marzo de 2000, hace ahora algo más de once años, el entonces conselleiro de Política Territorial, José Cuiña, y el teniente de alcalde vigués Carlos Príncipe se sacaban una propagandística foto en la terraza de una vieja fábrica en ruinas frente al puerto de Vigo. Aquel edificio, de la firma Casa Mar, anunciaron, sería demolido para en su lugar construir el Auditorio de Vigo, dotación ansiada por la ciudad.
Ayer, once años después y tras complejas gestiones y obras que trajeron de cabeza a políticos de todos los partidos, el presidente de la Xunta y el alcalde de Vigo, Feijóo y Caballero, inauguraron al fin el Auditorio Mar de Vigo, sonoro nombre escogido a medias entre las propuestas de los ciudadanos y un jurado.
El propio Feijóo destacó ayer la obra, diseñada por César Portela, como ejemplo de colaboración a lo largo del tiempo de administraciones y partidos de todo tipo. Por participar, en ella también está implicada Novacaixagalicia a través de la concesionaria del complejo, que fue la encargada de aportar 46 de los 77 millones necesarios para ejecutar la obra, quedando el resto en manos de Concello, Xunta y Puerto, este último encargado de ceder los terrenos originales.
CARACTERÍSTICAS
“El escenario más grande de Galicia”, destaca el dosier de la inauguración sobre un complejo cuya sala principal tiene capacidad para 1.500 personas. El edificio cuenta también con otra sala polivalente con capacidad para 500 personas y otros seis espacios más que elevan el aforo total hasta las 2.500 personas. Junto al auditorio se alza además un hotel de cuatro estrellas con 121 habitaciones preparado para dar servicio a los eventos que se celebren en el complejo y finalmente un aparcamiento de 325 plazas.
La inauguración de ayer contó con diversas actuaciones entre las que destacó la de Luz Casal y el acto incluso se sumó durante un minuto al apagón mundial de la Hora del Planeta. Cuando la luz se volvió a encender y Luz dejó de cantar, Vigo ya tenía auditorio.
Via | Xornal
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